Del campo al plato

Análisis de la producción de los alimentos de temporada y fuera de temporada desde su cultivo hasta que llegan a nuestra mesa.

A día de hoy, la sociedad española es mucho más consciente de lo que implica medioambientalmente las actividades que realiza cada día. Deja de importar solamente el costo económico de las acciones y empieza a ser igual de importante, incluso más, el impacto que puede sufrir el planeta con ellas. En 1996 William Rees y Mathis Wackernagel acuñaron el concepto de “Huella Ecológica” en sus estudios, definiendo este término como: “el área de territorio productivo o ecosistema acuático necesario para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población definida con un nivel de vida específico, donde sea que se encuentre esta área”,

Desde entonces, este concepto se convirtió en un indicador de sostenibilidad a nivel internacional, que mide el impacto medioambiental a través de diferentes indicadores. Entre los parámetros más significativos se encuentra la huella de carbono (emisión de CO2) y la huella hídrica (gastos de agua en la producción). Si asociamos estos medidores al sector agrícola podemos ver como las emisiones de CO2 varían entorno al proceso de producción, reduciéndose en la fase local (cultivo a pequeña escala) frente al aumento en el proceso industrial. A continuación se muestra un ejemplo de las emisiones de CO2 en la producción del tomate:

Fuente: TFM Universidad Politécnica de Valencia Laura Chardí Puchalt “Huella de carbono por el consumo de frutas y verduras en España” 2011.

El agua y su huella

No sólo gastamos agua en la cocina, la ducha, al hacer la colada o lavar el coche. Todos nuestros bienes de consumo, desde el teléfono móvil hasta las sábanas de la cama, necesitan una cantidad ingente de agua para ser producidos. Diferentes estudios como “Water footprint, 2011” analizan la huella hídrica de los alimentos, es decir, el gasto total de agua de diferentes alimentos donde encontramos que que para producir un kilo de naranjas se necesitan 560 litros de agua. Un dato que no sólo se refiere al agua que ha sido necesaria para los cultivos. También cuenta la que se invierte en la elaboración, empaquetado y transporte de las naranjas hasta la nevera del supermercado.

Precio de los productos

En cuanto al precio, observamos a través del análisis para la configuración de ecohuellas en www.soydetemporada.es, que el agricultor vende más caro al mayorista cuando el producto es de temporada (la fruta es nueva y tiene un coste algo más elevado). Pero cuando llega al consumidor el precio final es más caro fuera de temporada que en temporada, es decir, se ajusta más el precio en temporada. Otro dato significativo según el Observatorio de precios del Ministerio de Agricultura del año 2018, es que los precios de los productos agrícolas elevan su precio considerablemente durante en el mes de diciembre por la campaña de Navidad, independientemente de que estén en temporada o no.

Pese a que cada vez existe más concienciación sobre los efectos de la producción y exportación de este tipo de cultivos, todavía existen muchas empresas multinacionales, de gran poder económico, que presentan un fuerte impacto medioambiental y que solo buscan su beneficio económico, generando graves procesos de superproducción y exportación a otros países que aumentan las emisiones perjudiciales para el planeta.

Por todo ello, en cada uno de nosotros está concienciarnos de consumir alimentos de temporada y producidos de nuestro país.

“Somos lo que comemos”

Ludwig Feuerbach